Me mandaron un video de una congregación donde el pastor
daba una voces fuera de lo normal, era algo que llamaba mucho la atención. Personalmente
pienso que lo que quería este “pastor” era llamar la atención y estimular
emociones en quienes les escuchan. Había momentos de hablar más suave y
pausado, y de pronto aumentaba la intensidad, hasta unos límites insospechados,
con el objetivo es lograr un estado de vulnerabilidad emocional colectiva.

















































