A veces, cuando enseñamos la palabra de Dios, algunas
personas nos acusan de ser intolerantes. Esas personas dicen que no se debe
juzgar ni criticar la manera de pensar, actuar o entender las creencias de nadie, porque “los cristianos
debemos ser tolerantes”. Desde luego, ellas mismas se olvidan que están
criticándonos y juzgándonos a los cristianos cuando dicen tal cosa.
