Cuando nos referimos a un ídolo hablamos que es cualquier
cosa que reemplaza al único y verdadero Dios, mientras que la idolatría está
dando culto o devoción a esa cosa que reemplaza a Dios.
Los israelitas acababan de salir de Egipto, una tierra de
muchos ídolos y muchos dioses. Como cada dios representaba un aspecto diferente
de la vida de una persona, era común que adoraran muchos dioses para poder
recibir el mayor número de bendiciones. Cuando Dios le dijo a su pueblo que lo
adorara y le creyera, no fue tan difícil para ellos, Él era sólo un dios más
para añadir a la lista. Pero cuando dijo: "No tendrás dioses ajenos
delante de mí", entonces les fue difícil de aceptar para el pueblo. Pero
si no aprendieron que el Dios que los sacó de Egipto era el único Dios verdadero,
no podrían ser su pueblo. Así, Dios hizo de este su primer mandamiento y lo
enfatizó más que ningún otro. (Éxodo 20.
3-5).

















































