“Crisis” es la palabra que más escuchamos últimamente.
Estamos en medio de una crisis económica mundial. Algunos expertos dicen que
esto es cíclico, que después de las “vacas gordas” siempre vienen las “vacas
flacas”. La verdad es que no sé qué pensar. Vemos a nuestro alrededor empresas
que cierran, oímos de despidos masivos, de inflación, de recesión, de aumento
del paro, de pobreza… En este contexto muchas familias están pasando verdaderos
momentos de prueba y los creyentes nos podemos llegar a hacer muchas preguntas:
¿por qué Dios permite que suframos una crisis como esta si somos sus hijos
amados? ¿Por qué no hay prosperidad continua? ¿Por qué ha de haber escasez?



















