30 julio 2009

No cerramos por vacaciones

En estas fechas de verano es normal encontrar en muchos establecimientos el rótulo

“Cerrado por vacaciones”.

Durante estas fechas muchos de nosotros tenemos puesta nuestra mente y nuestro corazón en la preparación de las vacaciones de verano, que resultan siempre muy saludables y necesarias, pero que sería de nosotros si como cristianos cerramos nuestras Iglesia, Ministerios, etc por vacaciones, ¿que serían de esas personas que necesitan urgentemente que alguien le des palabras de vida?

¿Nos esperarían hasta septiembre?

En el corazón del auténtico cristiano, nunca se verá colgado el letrero: «cerrado por vacaciones» o «tiempo para mí: no molesten». Quien ama, quien se sabe cristiano, quien arde su corazón mientras escucha la voz del Señor, no tiene vacaciones para el evangelio, tenemos que transmitir a Cristo allí donde nos encontremos: en la montaña o en la playa, con los amigos o con la familia, en una fiesta... todo es ocasión para comunicar a Cristo, para testificar lo que Dios ha hecho en nuestra vida, con naturalidad y sencillez.

Es normal que la primera finalidad de las vacaciones es recuperar las fuerzas físicas y contribuir al equilibrio mental y psicológico, tan necesario sobre todo después de un prolongado e intenso año de trabajo. Para ello es muy recomendable interrumpir las ocupaciones ordinarias e incluso salir del ambiente en el que se desarrolla nuestra vida cotidiana.

Pero para un cristiano existe otra finalidad y una riqueza aún mayor en el descanso. El período de vacaciones es un don que Dios nos da, un talento que debemos hacer rendir, porque el tiempo, todo tiempo, es el medio principal que tenemos para realizar nuestra misión en la tierra. Por eso el descanso no puede ser tiempo de «ocio», entendido como un tiempo vacío de contenidos, como una escapatoria de las propias responsabilidades; sino que debe ser un tiempo de crecimiento espiritual, debe ser un tiempo para compartir con los demás, para el servicio y el evangelismo. Las vacaciones, por tanto, no son ocasión para vaciarse sino para llenarse.

Las vacaciones nos dan la posibilidad, de gozar de un tiempo más prolongado para la oración o para una provechosa lectura de la Biblia, o para leer esos libros que nunca hemos tenido tiempo para leer.

Jesús sabía procurarse también sus tiempos de descanso y, mejor aún, sabía hacer descansar a todos los que estaban a su alrededor. En más de una ocasión sorprendió a sus apóstoles con un cambio de planes para llevárselos a pasar un día de pesca en el lago de Tiberíades; conocía de sobra, como pescadores que eran, su afición por el mar. Le gustaba tener amigos y dedicarles lo mejor de su tiempo y de su persona, como ocurrió en las bodas de Caná, o en esos frecuentes encuentros con la familia de Pedro en Cafarnaúm donde Él, nos dice el Evangelio se sentía como «en su casa». Sabemos que siempre que podía, en sus viajes a Jerusalén, le gustaba ir a la casa de Marta, María y Lázaro, por quienes sentía una especial amistad. En esa casa de Betania solía descansar de las fatigas del camino, se sentía a gusto. Pero también dedicaba una buena parte de su tiempo de descanso, incluso robando horas al sueño, para estar largos ratos de oración a solas con su Padre (Lucas 6.12).

De esa convivencia con Jesús y de ese descanso todos salían enriquecidos. Jesús siempre buscaba dejar una semilla de amor, una palabra de luz, una inquietud en el corazón. Incluso era capaz de renunciar a sus momentos de merecido descanso para entregarse a remediar las necesidades materiales y espirituales de las multitudes (Mateo 14.13-23) o de cualquier persona con la que se encontraba, ya fuese de noche, como en el caso de Nicodemo, o bien a la hora de comida y bajo un sol abrasador, como sucedió con la mujer samaritana. Para Él, todo su tiempo, también el de descanso, era tiempo que le había sido donado por el Padre para realizar una misión, tiempo para amar, tiempo para invertirlo procurando el bien de los demás.

Que no nos de pereza de convertir nuestras vacaciones en un tiempo para Dios, para los demás y para nuestro enriquecimiento personal y familiar.

23 julio 2009

No ameis al mundo

La Biblia nos enseña que no amemos al mundo ni las cosas del mundo. Las cosas del mundo pueden desearse y poseerse para los usos y propósitos que Dios concibió, y hay que usarlas por su gracia y para su gloria; pero los creyentes no deben buscarlas ni valorarlas para propósitos en que el pecado abusa de ellas. Cuál es el peor enemigo que la iglesia se enfrenta hoy, la codicia en forma de negocios mundanos donde solo importa explotar el negocio en el cual invertimos un buen montón de dinero y de alguna forma nos tiene que ser rentable, aquí es donde se entra en un montón de irregularidades e hipocresía inconsciente.

Muchos están dispuestos a decir, hacemos todo estos negocios, pero el dinero es para la “obra de Dios”, “para las misiones”.

El mundo aparta de Dios el corazón y mientras más prevalezca el amor al mundo, más decae el amor a Dios. Las cosas del mundo se clasifican conforme a las tres inclinaciones reinantes de la naturaleza depravada:

1. La concupiscencia de la carne, del cuerpo: los malos deseos del corazón, el apetito de darse el gusto con todas las cosas que excitan e inflaman los placeres sensuales.

2. La concupiscencia de los ojos: los ojos se deleitan con las riquezas y las posesiones ricas; esta es la concupiscencia de la codicia.

3. La soberbia de la vida: el hombre vano ansía la grandeza y la pompa de una vida de vanagloria, lo cual comprende una sed de honores y aplausos. Las cosas del mundo se desvanecen rápidamente y mueren; el mismo deseo desfallecerá y cesará dentro de poco tiempo, pero el amor de Dios nunca desfallecerá.

Muchos han tratado de mostrar cuán lejos podemos ir estando orientados carnalmente y amando al mundo y codiciando cosas que el mundo nos ofrece, la obra crece, ayudamos a mas hermanos, pero la Biblia nos enseña que no podemos servir a dos señores, porque se aborrecerá a uno y se amara al otro. De todos modos, estas vanidades son tan seductoras para la corrupción de nuestros corazones, que, sin velar y orar sin cesar, no podemos escapar del mundo ni lograr la victoria sobre su dios y príncipe.

La Iglesia, Obra de Dios o Ministerio, pobre, pero piadosa y honesta es mejor que una rica, impía y mundana Iglesia; puede dar más consuelo y es una bendición más grande para el mundo.

Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de caminos torcidos, aunque sea rico. (Proverbio 28.6)

17 julio 2009

Mis experiencias en el Hospital II

Hoy hemos tenido una conversación con unos de los enfermos del Hospital, nuestra alegría ha sido inmensa pues después de cinco meses, hemos podido oírle hablar.

No dejaba de darnos las gracias una y otra vez porque hemos estado visitándole y orando todas las semanas, y una de las cosas que más repetía era que no podía entender como el que no había hecho mal a nadie le había sobrevenido esta enfermedad que le ha llevado hasta el Hospital durante este largo tiempo.

Todos disfrutamos de buena salud, pero desgraciadamente muchas personas caen enfermos y de un día para otro despiertan abatidas, sin esperanza.

Pero este no, fue el plan de Dios. El evangelio de Jesucristo es un Plan de Salud para todas las naciones de la tierra y la Biblia el libro de recetas.

Dios izo todo bueno, la primera página de la Biblia dice: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1.31). La ultima pagina de la Biblia dice “… Y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor…. (Apocalipsis 21.4). Las cosas empezaron bien y terminan bien.

La enfermedad dentro del mundo de Dios es como la cizaña que crece dentro del trigo, pero les aseguro, que Dios no sembró la cizaña…. Un enemigo ha hecho esto (Mateo 13.28).

Pero el creador por medio de Jesucristo presento su propuesta ante el sabotaje del diablo contra su obra, Dios mando a Jesús quien “….anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con El (Hechos 10.38).

La Biblia nos dice que las enfermedades no es la voluntad de Dios y si que Dios es el que sana ayer, hoy y para siempre.


10 julio 2009

Mis experiencias en el Hospital

No es fácil estar con una persona que está sufriendo mucho debido a su enfermedad. Nos hace sentirnos incómodos, no sabemos qué hacer o que decir, y nos preocupa saber lo que tenemos que hablar o responder a lo que escuchamos.

Cuando nos dirigimos a estas personas decimos cosas que salen más de nuestros propios miedos que de nuestra preocupación por la persona que allí están. A veces decimos cosas como: “estás mejor que ayer”, “tranquilo pronto pasara todo” o “no te preocupes seguro de que superarás esta situación”

Pero muy a menudo nosotros sabemos que lo que estamos diciendo no es verdad, y estas personas también lo saben.

No tenemos que inventar situaciones para intentar animar a las personas que están pasando por situaciones difíciles en los Hospitales. Podemos decir, sencillamente: “Soy tu amigo”, “me alegra poder estar contigo”, y esto podemos decirlo, en palabras, agarrado de la mano, o en un cariñoso silencio.

Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no solo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, porque habéis llegado a sernos muy queridos. (1 Tesalonicenses 2.8)

03 julio 2009

La batalla de la vida

A veces el camino puede resultar estéril, o muy dificultoso. El dolor nos sorprende y caminamos por valles de sombra. Otras veces, damos un paso y parece que retrocedemos dos, de repente tenemos que hacer frente a un suceso inesperado y difícil en nuestras vidas, para unos puede ser una perdida que conlleva una gran pena, para otros una enfermedad, todas estas cosas son suficientes para engendrar un sentimiento permanente de derrota.

Sea lo que sea lo que provoque ese perturbar y ese sacudir en nuestras vidas como si una tempestad las hubiera golpeado, en esos momentos es esencial que recordemos aquello de “mientras hay vida hay esperanza” y que “todo, todo… es posible si se cree de todo corazón” y sobre todo saber que “la fe mueve montañas”.

Aunque no den higos las higueras, ni den uvas las viñas ni aceitunas los olivos; aunque no haya en nuestros campos nada que cosechar; aunque no tengamos vacas ni ovejas, siempre te alabaré con alegría porque tú eres mi salvador.

(Habacuc 3.17-18) Traducción Lenguaje actual

01 julio 2009

El mejor fichaje

Es unos de los mejores futbolistas del mundo, pero no ser un gran jugador le hace ser un héroe sino su manera de comportarse y de celebrar sus triunfos y goles, las palabras “Dios” y “Jesucristo” pueblan su discurso. Ante millones de espectadores que contemplan sus éxitos luce con orgullo una camiseta con el mensaje “I belong to Jesus” (Pertenezco a Jesús).

Frases como “Dios nos da más de aquello que pensamos o queremos”, o “tener un don no es suficiente, tienes que tener dedicación”, hacen de él una persona a imitar.

Esperemos, que niños, jóvenes y compañeros de equipo no le imiten solo en la parte profesional sino en su fe, como dice la Biblia “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno”.

27 junio 2009

Una tarde bien aprovechada

El miércoles lleve a mi esposa y a una hermana de la Iglesia, Aida a hablar con unas abuelitas que Aida conocía, pues queremos que tengan la seguridad y certeza de que conocen a Dios. Como eran todos señoras aproveche y me fui a ver unas tiendas de libros, a pasear y observar todo lo que había a mi alrededor. Lo primero que observe fue un cine y la gran cantidad de personas que esperaban para entrar !ah¡ la película era Ángeles y Demonios, y me vino la siguiente pregunta;¿Deberíamos los cristiano prestar atención a las novelas o películas como Ángeles y Demonios, o el Código Da Vinci? Esta es una de las preguntas que surgen en torno a la gran publicidad que están recibiendo novelas, películas y documentales sobre el tema. En lo personal he leído y observado algunos documentales, y como lo había pensado, todo está fundamentado en la ficción, y sobre todo, en presentar diversas teorías que no están pensadas para atacar al cristianismo, sino a la Iglesia Católica. Desde luego, en este proceso anti-católico, diversas verdades de la Palabra de Dios son puestas en duda en tales novelas.

Lo primero que debemos puntualizar, es que películas como Ángeles y Demonios y similares, no es otra cosa sino producto de la ficción, es una novela que ahora está siendo exhibida en cine y en diversos documentales, libros, que presentan todo como si se tratara de hechos históricos, todo lo cual no es verdad. Si usted lee o mira semejante obra, no debe darle más credibilidad que a la que le da a Superman, Spìrdeman, etc. y las diversas obras de ficción, como la Guerra de las Galaxias. Recuerde siempre esto, se trata de ficción y nada más.

Así que, ¿debería el cristiano prestar atención a la novela o película sobre estos temas? No, no debería pues tal obra está llena de mentiras y de doctrinas ajenas a la Palabra de Dios, así que invirtamos nuestro tiempo y nuestro dinero en otra cosa más provechosa.

“…ni presten atención a fábulas…

(1 Timoteo 1:4)

19 junio 2009

Dios es el medico por excelencia

"¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico?" (Jeremías 8:21-22).

La respuesta es: "Sí, Dios", pero Israel no aplicaba el bálsamo, no obedecía a Dios. A pesar de que la enfermedad espiritual del pueblo seguía siendo muy profunda, podía curarse. Sin embargo, el pueblo rechazó la medicina. Dios podía sanar las heridas que se ocasionaron, pero El no los obligaría a recibir sanidad. Este lamento indica que el pueblo estuvo muy enfermo.

También indica que no aprovechó el remedio que Dios puso a su alcance. Siguió enfermo y se destruyó.

Nosotros tenemos Médico.

Lucas. 4:18.- Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;

Marcos 2.17.- Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Este Médico posee los mejores credenciales. En repetidas ocasiones demostró ser el Hijo de Dios.

Este Médico nunca estuvo enfermo.

Juan 8.46.- ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?

Hebreos 4:15.- Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Este Médico tiene gran compasión.

Mateo 9.36.- Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Lucas 19:41.- Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,

El llevó nuestras enfermedades.

Isaías 53.4.- Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

1 Pedro 2.24-25.- quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

Tiene conocimiento perfecto.

Isaias11.2.- Conoce al hombre, lo que hay en él

Juan 2.24.- y entiende el pecado (la enfermedad) perfectamente.

Tiene recursos sin límite.

Ningún paciente muere si se sujeta a las recomendaciones de este Buen Médico. Su medicina es infalible.

Malaquías 4.2.-Cristo es el "Sol de justicia, y en sus alas trae salud" (Versión Moderna).

No hay otro remedio para los que no acuden a este Buen Médico, porque su enfermedad es incurable.

Jeremías 30.12-13.- Porque así ha dicho Jehová: Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces.

La palabra de Dios es "medicina a todo su cuerpo.

Proverbios 4:20-22.- Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos. Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo.

La palabra de Cristo es sana doctrina, enseñanza que nos sana de toda enfermedad espiritual.

2 Timoteo 1.13.- Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.

Tito 2.1.- Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.

Tito2.8.- palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.

12 junio 2009

Creer no perjudica la Salud

Una de las preguntas que mas hacemos en el hospital es “cree usted en Dios”

El 99% nos contestan que no, la siguiente pregunta es ¿Por qué no cree? Y otro tanto por ciento nos contestan que a quien van a creer si no ven, a esta contestación Jesús les dijo, a unos galileos, “ustedes no creen, si no ven señales y milagros” también dijo a unos escribas: si puedes creer, al que cree todo le es posible”.

La situación es que las personas quieren “ver para creer” pero la Biblia nos enseña que para ver milagros, sanidad, vidas transformadas, familias restauradas, hay que creer.

Andada Jesús por Galilea cuando un oficial del rey se le acerco y le rogo que sanase a su hijo, entonces Jesús le dijo; ve, tu hijo vive, y el oficial creyó la palabra que Jesús le dijo.

El oficial no solo creyó que Jesús podía sanar, sino que le obedeció cuando le dijo que se fuera a su casa, demostrando así su fe. No es suficiente decir que creemos que Jesús puede hacerse cargo de nuestros problemas, necesitamos actuar en consecuencia. Cuando ore por una necesidad o problema, crea que Jesús puede hacer lo prometido.

Note cómo se desarrolló la fe del oficial:

1).- creyó lo suficiente para ir a pedirle ayuda al Señor.

2).- creyó en la seguridad de las palabras de Jesús de que su hijo sanaría y actuó en correspondencia.

3).- él y toda su casa creyeron en Jesús. La fe es un regalo que se desarrolla en la medida que lo usamos.

Creer no perjudica la Salud, sino que la beneficia, incluso habría que pedir a las autoridades de este país que no lo recordara con tanto énfasis como nos recuerdan que fumar es perjudicial o conducir en estado de embriaguez nos puede costar la vida.

11 junio 2009

Senderismo puro y duro (Por lo menos para mí)

Hoy hemos aprovechado el día de fiesta para subir a la laguna del Peñalara.
Fuimos en coche hasta Cercedilla, donde cogimos el tren hasta Cotos, aunque en coche tardes menos y sea más cómodo, merece la pena hacer este trayecto en el tren, es el unico que queda en España en el que te puedes asomar por la ventana, el paisaje es espectacular, pudiendo ver toda la sierra y los cambios que se producen en la vegetación mientras va subiendo.

Una vez en Cotos (1830 m) y después de haber llenado nuestra cantimplora en la fuente de Quirós, nos dirigimos al edificio de la Venta Marcelino donde asciende una carretera asfaltada que al poco de convierte en pista de tierra, el camino continúa sin mucho desnivel hasta que se despeja el pinar, llegando a otra zona de matorral que nos conduce hasta el arroyo de la laguna.

Después de 2, 6 kms, 1,5 hora y ascendiendo hasta 2020 m, se llega hasta la pradera de Peñalara, casi siempre encharcada, se asciende entre prados y rocas hasta la laguna. El pico de Peñalara queda en la vertical, es frecuente ver escalar en las paredes del circo.

Bueno pienso que es mejor que veáis las fotos.






07 junio 2009

No entierres tu talento bajo tierra

No te ha pasado nunca que te has enterado de algún Ministerio, (prisiones, hospitales, ancianos, etc.), que te has sentido identificado y que te ha gustado haber participado, pero aunque lo hemos puesto en manos del Señor y hemos orado por ello, no hacemos nada argumentando que no tenemos ningún don y consecuentemente no hacemos nada.

Pero la Biblia dice “.....todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas......” (Eclesiastés 9.10).

Pues entonces animo, que nada te desanime, no somos nosotros quien hace la obra, es Dios sin El nosotros no somos nadie, todo es posible a través de Cristo, si fuera necesario podríamos caminar sobre las aguas, como Pedro,
pues todas las cosas son posible para los que creen.

22 mayo 2009

Ve, y haz tu lo mismo


Ayer en el Hospital me preguntaron, 

¿Qué motivos tenéis para sostener tanto empeño y convicción de que lo que hacéis aquí merece la pena?

La pregunta era fácil de contestar, Jesús la contesto hace 2000 años y hoy en día también es  válida. Un intérprete de la ley preguntó algo a nuestro Señor para tentarle, Maestro ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? El amor a Dios es el primer y gran mandamiento, y el segundo  es semejante amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Jesús afirma que estos dos mandamientos son el fundamento  de todos los demás.

Por este motivo hacemos las cosas que hacemos,  porque amamos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismo, y de esta forma demostramos nuestro amor, sirviendo al Señor y a nuestro prójimo.

 Según un estudio que escuche hace tiempo sobre la parábola del buen Samaritano, el hombre que descendía de Jerusalén a Jericó nos representa a nosotros,  los ladrones las fuerzas hostiles, el sacerdote la Ley, el levita los profetas, el Samaritano Cristo. Por otro lado, las heridas simbolizan nuestros pecados.

Este Samaritano “lleva nuestras  dolencias y enfermedades” (Mateo: 8.17) y sufre por nosotros. El nos lleva y nos conduce a un mesón, es decir a la Iglesia.  Después que hubo curado nuestras  heridas, el Samaritano no se marchó enseguida, se quedó todo el día en el mesón cerca del moribundo, y cuando fue a partir pago al mesonero y le dijo, cuídamele y todo lo que gaste de más yo lo pagare. Verdaderamente este guardián de las almas se muestra más cercano de los hombres que la Ley y los Profetas. El se muestra a su “prójimo” tanto en palabras y en hechos.

Pablo nos invita a imitar a Cristo, escuchando esta palabra,
“Sed imitadores de mi, así como yo de Cristo” (1Corintios: 11.1), de imitar a Cristo y de tener amor de aquellos que “caen en las manos de los bandidos”, acercadnos a ellos, derramamos el vino y el aceite sobre sus heridas, después los cargamos sobre nuestra propia montura y llevamos su carga, (orando y ayunando).

También, nos exhorta, el Hijo de Dios dirigiéndose a todos nosotros,

“Ve, y haz tú lo mismo”.

 


18 mayo 2009

España ora por España

Multitud de personas nos concentramos en Madrid para orar por España. Fue una tarde de fiesta donde cristianos de diferentes comunidades, orabamos y cantabamos a Dios pidiendo lo mejor para España. 

La mano del Señor  no es corta para salvar, 
ni es sordo su oído para oír. (a España)
(Isaias  59:1)

14 mayo 2009

¿Estamos unidos?

He leído en la página de http://www.lupaprotestante.com/ un artículo escrito por Enric Capó, que me ha llamado bastante la atención. Este artículo se refiere al encuentro organizado por numerosas Iglesias Evangélicas y que apoyan organismos como la Alianza Evangélica Española, la Sociedad Bíblica y la FEREDE.

Entre muchas cosas que comenta  dice que no trata con este artículo de desautorizar a nadie a celebrar cualquier encuentro cristiano.

No quiero entrar a valorar si los que organizan este encuentro y los que vamos a asistir somos un “grupo de nuevos Evangélicos” o no tenemos derecho porque nuestras iglesias tienen un “nombre exóticos o  estrafalarios”, o aunque no nos quiere quitar el derecho a usar el nombre de protestantes no tenemos nada que ver con el protestantismo clásico.

Cuando veo a alguien que llama a Dios Padre y a Jesús Salvador de su vida, estoy ante un hermano y no me importa, ni el nombre de su iglesia ni su denominación.

Y a propósito de los nombres de la Iglesia, en el cielo no existen, en el libro de la vida no incluye el nombre de tu iglesia, ni aquel denominación perteneces, 

¿Por qué?, porque no es tu denominación la que te salva, ni  que el nombre de tu iglesia sea más bonito, ni que lleves mas años de cristianos, solo irán al cielo los que hagan la voluntad de Dios.

Imaginemos, aunque se que es mucho imaginar, sobre todo por los perjuicios que tenemos, si todas las iglesias cristianas se pusieran de acuerdo para cambiar su nombre a simplemente “Iglesia”, ¿qué pasaría si quitáramos toda referencia y denominación y solamente fuéramos cristianos?

Y cuando la gente tuviera que escoger una iglesia no lo haría por la denominación ni por el nombre, si no por el corazón de los que están dentro, y cuando la gente nos preguntase a que iglesia asistes, diríamos a una Iglesia Cristiana Evangélica.

Estoy convencido que ya no nos conocerían por los que están divididos, si no, nos conocerían por los que todos tienen un mismo Padre en común.

La Biblia no nos dice que edifiquemos la unidad, se nos dice que mantengamos  la unidad que ya existe.

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