07 septiembre 2014

Gracias, muchas gracias.

Una noche una madre les dijo a sus hijos: Hoy vamos a orar para pedir a Dios que sane a la tía Marta.
Oraron por la tía Marta, cada noche, durante un par de semanas. Después, la madre no dijo nada y dejaron de orar. A la tercera o cuarta noche sin hacerlo, la niña preguntó:
Mamá, ¿por qué no oramos ya por la tía Marta?  Es que Dios ya la puso buena, respondió la madre,  Y si la puso buena, replicó la niña ¿no deberíamos orar para darle las gracias a Dios?


"Gracias" es definitivamente una palabra bien corta con tanto poder que si nos enfocamos en ella la vida nos puede cambiar. A mí me sucedió, yo tuve años de frustración, angustia y depresión porque enfocaba todo mi ser en quejarme, renegar, compararme, anhelar y pedir. Cuando empecé  agradecer por lo que tengo, en vez de pensar en lo que no tengo o no había logrado, las cosas cambiaron y todas las puertas  se  me fueron abriendo. Mi vida empezó a cambiar más de lo que yo podía aspirar, y no me refiero solo a lo material, de hecho eso pasó a segundo plano.

Gracias es una de las primeras palabras que se nos enseña de niños cuando apenas aprendíamos a hablar, porque expresar gratitud es más que simplemente buenos modales. Estar agradecido puede mejorar nuestras relaciones, bienestar y atraer más bendiciones a nuestras vidas.
Hay gente que hace cosas por ti todos los días. Puede que ese sea su trabajo y que incluso les guste hacerlo. Pero es posible que tú te olvides de darles las gracias. Tal vez tengas un compañero de trabajo que te este enseñando, quizás sea parte de su trabajo, pero sin duda se alegrará de que tú le des las gracias por ello.
A veces, otras personas nos ofrecen su ayuda. ¿Te han abierto alguna vez la puerta para que pases? ¿O te han dejado pasar el primero? Sería bueno que diéramos las gracias incluso por esas cosas pequeñas.

Cuando Jesús estuvo en la tierra, sano a unos leprosos, hubo algunos que se olvidaron de darle las gracias, pero también hubo personas agradecidas por el milagro que izo el Señor en su vida. [1].  Y aconteció que mientras iba camino a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea,  y al entrar en cierta aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia,  y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros! Cuando El los vio, les dijo: Id y mostraos a los sacerdotes. Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios.  Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz.  Y cayó sobre su rostro a los pies de Jesús, dándole gracias;  y éste era samaritano.  Respondiendo Jesús, dijo: ¿No fueron diez los que quedaron limpios? Y los otros nueve, ¿dónde están?  ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero?

¿A cuál de aquellos hombres nos parecemos? ¿Verdad que queremos ser como el samaritano?... Por eso, cuando alguien hace cosas buenas por nosotros, ¿de qué debemos acordarnos?... De darle las gracias. Aunque la gente suele olvidarse, es bueno que demos las gracias, pues eso alegra a Dios.  

Nunca es tarde para decir gracias, busca a quienes les debes un "Gracias" y agradéceles porque sencillamente se han cruzado en tu vida,  y si nos acordamos de dar las gracias a las personas que nos rodean, nos resultará más fácil acordarnos de dárselas a nuestro Padre celestial. ¡Y qué cosas podemos agradecerle a Dios!

Sencillamente ser agradecido por  la vida y todo lo que la hace agradable.


[1].- Lucas 17.11-18

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