29 julio 2018

Te edifica o te entretiene.


Con la llegada del verano comienza por todo el mundo una serie de grandes festivales de música, Primavera trompetera, Daydream, Viña rock, Mallorca live, Sónar, y el Fib entre otros. Pero no solamente en el mundo secular, últimamente algo que también han copiado los evangélicos son estos grandes eventos de música donde actúan durante varios días diferentes artistas “cristianos”.
Siempre que surge algún evento de estas características hay detractores y defensores, y sale a relucir la pregunta ¿Es correcto asistir a estos macros-conciertos? unos dirán, que tienen de malo asistir, otros lo verán como algo dudoso, y algunos otros asistirán por el simple hecho de que son cantantes cristianos, y entonces ¿Qué tiene de malo?

Personalmente no soy muy dado a asistir a ningún concierto, pero las pocas veces que he asistido, siempre me he hecho algunas preguntas, con el fin de poder discernir si lo que voy a escuchar va a edifica mi alma y espíritu y estoy agradando o no a Dios.

Primera pregunta: La música que escucho debe por encima de todo glorificar a Dios. Glorificar a Dios significa exaltar o magnificar algún rasgo del carácter de Dios. Mucho de la música moderna, falla rotundamente en glorificar a Dios, porque glorifica el ritmo o a los ejecutores de ese ritmo, o a los instrumentos que se utilizan para producir ese ritmo.

Segunda: La música debe estar basada en la verdad. No es cuestión de cantar cualquier cosa. Es cuestión de dar a la Biblia el lugar central en la letra de las canciones. No está bien cantar cosas claramente opuestas a algo que declara la Biblia. Me llama la atención muchos cantantes que se hacen llamar salmistas, pero que en realidad ignoran cualquier letra de los Salmos.

Tercera: La música nos  debe edificar. Edificar es construir. La buena música cristiana construye. Al evaluar la música se debe preguntar: ¿Edifica? ¿Construye? ¿Destruye? ¿Erosiona verdades bíblicas? La música cristiana debe ser una herramienta para promover el desarrollo del carácter cristiano, no una fuente de tentación que nos lleva a adoptar la conducta del mundo.

Obviamente, la mejor clase de música que podemos escuchar es aquella que alaba y que glorifique a Dios, que esté basada en la verdad y por supuesto que nos edifique. La letra o la música misma es lo que determina si una canción es “aceptable” para que nos edifique, pero si verdaderamente si una canción te involucra en algo que no glorifique a Dios, esta debe ser evitada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

ÚLTIMA ENTRADA PUBLICADA

El Dios de las segundas oportunidades

Hoy en día, si cometes un error, estás perdido. Un tweet incorrecto puede significar que tengas un grave problema. Un comentario irreflexivo...