07 abril 2018

Mas el fruto del Espíritu es paciencia…… (Gálatas 5.22)


Partiendo de la base que la palabra original traducida como “paciencia” se refiere a la capacidad de aguantar el peso de alguna carga o alguna aflicción, te pregunto:
¿Te ha tocado desesperarte con la burocracia de ciertas instituciones? ¿Has tenido la “oportunidad” de esperar largo tiempo en colas interminables  para poder ser atendido? ¿Has tenido que aguantar retenciones de coches día a día? Son momentos en que nuestra paciencia es sometida a prueba.


Muchos de nosotros reconocemos que la paciencia es una de las virtudes cristianas, y aun así no hacemos hincapié en desarrollarla. Es esta sociedad tan avanzada tecnológicamente, tan egocéntricamente la paciencia no existe, incluso entre los cristianos.
La paciencia no es una opcional para el cristiano. El apóstol Pablo no enseño en repetidas ocasiones a los cristianos a demostrarse paciencia los unos con los otros.

En la carta a la iglesia de Éfeso, el apóstol Pablo instruyó a los hermanos a que  vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados. Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. (Efesios 4.1-3).

En un contexto similar, el apóstol llama a los cristianos de Colosas a vestirse con las virtudes de la compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia (Colosenses 3.12). Una vez más, Pablo ilustra la necesidad de paciencia, señalando los conflictos en la comunidad cristiana. Según Pablo, si un cristiano tiene una queja en contra de otro, debe responder con paciencia.

Para los cristianos de Tesalónica, la instrucción de Pablo era absolutamente clara, Tengan paz entre ustedes (1 Tesalonicenses 5.13). Para lograr esta paz, Pablo instruyó a los tesalonicenses a ser pacientes para con todos” (1 Tesalonicenses 5.14). Ese es un gran desafío.

Tenemos muchos testimonios de aquellos que se caracterizaron por la paciencia en su caminar con Dios.

Santiago nos señala a los profetas: Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en Nombre del Señor (Santiago 5.10). Santiago se refiere a Job, cuya perseverancia fue recompensada por lo que “. . . el Señor es muy misericordioso y compasivo.” (Santiago 5.11).

También Abraham, esperó pacientemente y “… alcanzó la promesa” (Hebreos 6:15).

Pero el mayor ejemplo lo tenemos en Jesús, que es nuestro modelo en todas las cosas, así también Él demostró una perseverante paciencia. “…el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” (Hebreos 12.2).

Después de todos estos ejemplos, cuál va a ser nuestra reacción cuando estemos esperando en una ventanilla a ser atendidos, o estemos en un  embotellamiento de tráfico, ¿cómo responderemos? La respuesta natural es impaciencia, la cual conduce al estrés, enojo y frustración. Gracias a Dios, que los cristianos ya no estamos bajo el dominio de una respuesta natural, porque tenemos una nueva naturaleza la naturaleza de Cristo mismo (2 Corintios 5.17). 

En vez de esa respuesta natural, tenemos la fortaleza del Señor para responder con paciencia y en completa confianza.

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