25 enero 2016

¿Qué tienes en la mano?

Qué tienes en la mano? Le pregunta Dios a Moisés….
Y él le respondió…….. Una vara [1]

 El cayado de un pastor era por lo regular una vara de madera de uno a dos metros con un gancho en la punta. El pastor lo utilizaba para caminar, para guiar a su rebaño, para matar serpientes y para otras muchas tareas. Aun así, era tan solo un palo. Pero Dios utilizó la simple vara que Moisés llevaba para enseñarle una lección importante. Dios a veces utiliza cosas ordinarias con propósitos extraordinarios.


¿Cuáles son las cosas ordinarias de nuestra vida, nuestra voz, una pluma, un martillo, una escoba, un instrumento musical? Aunque es fácil suponer que Dios puede usar sólo los dones especiales, no debemos impedir el uso que El haga de las cosas cotidianas que podamos hacer. Moisés nunca se imaginó que su simple vara sería un instrumento de Dios para hacer milagros.

Muchas veces tenemos infinidad de ideas y obras para hacer, sabemos que es bueno tener interés en hacer cosas para la obra del Señor, pero tenemos que saber que es  mejor llevar algo a cabo con eficiencia en vez de contentarnos con tener muchas ideas o hablar de hacer alguna cosa. Una buena obra vale muchísimo más que miles de ideas brillantes que nunca llegan a concretarse.
Jamás debemos sentarnos y esperar que nos llegue la gran oportunidad o que aparezca un trabajo distinto, bonito o diferente para hacer. Todos y cada uno de los días debemos hacer las cosas que nos vengan ¨a la mano¨ [2]

Por lo tanto, comencemos  a hacer cosas para Dios sin esperar que sea un trabajo de cara a la “galería”. Procuremos dar fruto desde ahora, pero fijémonos cómo lo hacemos  porque tenemos que hacerlo según nuestras fuerzas. Hazlo de inmediato, no pierdas tiempo pensando en lo que harás mañana, o si esto es bueno o sería mejor hacer otra cosa. Es lo que hacemos hoy lo que genera bendición y trae honor a Cristo, y todo lo que hagas por él, hazlo de todo corazón, No le des a Cristo un trabajo hecho a medias  o de vez en cuando, sino que cuando le sirvas hazlo con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas

¿Dónde hallaremos los cristianos la fuerza o el poder para llevar a cabo nuestros planes? Nuestro poder descansa en Dios, por tanto, busquemos su ayuda y trabajemos en oración y con fe. Y una vez que hayamos hecho lo que nos viene a la mano para hacer, oyéremos eso de “Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu Señor”. [2]

 [1].- Éxodo 4.2
 [2].- Eclesiastés 9.10
 [3].- Mateo 25.21



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