01 marzo 2015

¿Cómo vemos el vaso, medio lleno o medio vacío?

Este fin de semana se ha celebrado las 34 ediciones de la feria internacional de arte contemporáneo, ARCO. Una de las obras allí expuestas era un vaso de agua en una pequeña estantería. Hay varias cosas que me llamaron la atención de esta “obra de arte”, primero el precio 20.000 euros, segundo lo poco que hace falta para convertirse uno en artista, y lo tercero es el pesimismo del autor,  el cubano Wilfredo Prieto, pues veía el vaso medio lleno, y esto me habla que pese a la sencillez de la obra,  y a su elevado precio está convencido de que podía venderla.


Muchas personas ante un vaso con líquido hasta la mitad, ven el vaso medio lleno y por el contrario otros lo ven medio vacío. La diferencia está en cómo nos tomamos las situación que vivimos, si no lo tomamos con pesadumbre, tristeza y desazón veremos siempre el vaso medio vacío, pero si nos tomamos la vida con optimismo, alegría y esperanza veremos siempre el vaso medio lleno. El vaso es el mismo, lo que cambia es nuestra manera de tratar cada situación.

Muchas veces nos quejamos porque no tenemos algunas cosas, pero sin embargo no vemos algo muy importante y es aquello que si tenemos.
Es como ver el vaso medio lleno o medio vacío. Si estamos viendo todo aquello que no tenemos estamos viendo el vaso medio vacío. Si estamos siempre haciendo énfasis en nuestras virtudes  en lo que tenemos  estamos viendo el vaso medio lleno.
Lo importante aquí, además de hacer la distinción, es aprender a ser capaz de ver el lado positivo de las cosas, el lado amable, lo bueno que sacamos, lo que aprendemos, lo importante aquí es lograr que veamos el vaso medio lleno para que así, veamos en general un mundo mucho mejor.

Escuchar estas palabras, “No me ha ofendido un enemigo, cosa que yo podría soportar; ni se ha alzado contra mí el que me odia, de quien yo podría esconderme. ¡Has sido tú, mi propio camarada, mi más íntimo amigo, con quien me reunía en el templo de Dios para conversar  amigablemente, con quien caminaba entre la multitud! [1] 

Estas quejas son de David, por una traición impensada. Le habían amenazado, sentia miedo,intrigas, y una necesidad muy fuerte de esconderse de tanta agresión, pero  la traición no había venido de un adversario, si hubiera sido así seria mas predecible y más sencillo de asimilar. La humillación y el insulto habían llegado de un amigo cercano, de quien se esperaba consuelo y aliento. 

Cualquiera de nosotros frente a una agresión tan grande, ¿Cómo hubiéramos actuado?, seguro que enseguida nos vendría ideas de cómo vengarnos, como satisfacer nuestro honor e intente destruir a quien nos falló de una manera tan grosera. David siendo el rey de Israel tenía el poder la potestad para buscar un desagravio y liquidar a sus ex amigos. Pero en esta situación tan complicada y difícil es donde David nos enseña y nos muestra por qué él era un hombre conforme al corazón de Dios. A pesar del terrible dolor que sentía, a pesar de lo difícil del momento que estaba viviendo,  David encomienda su causa a Dios no toma venganza, sino que descansa en Dios. Por eso es que él ve el vaso medio lleno, ante tantos problemas, busca la parte buena.[2]
David  prefiere contar las cosas buenas que le estaban pasando, en lugar de enfocarse únicamente en el dolor por la agresión de su ex amigo, estaba viendo el vaso medio lleno.

Muchos de nosotros hacemos lo contrario, nos centramos en el problema o en la agresión y solo pensamos en lo negativo, en el daño que se nos ha hecho, y eso es ver el vaso medio vacío.  
Sé que muchas veces los problemas, las situaciones por la que atravesamos nos hace ver el vaso medio vacío, pero recuerda el vaso siempre es el mismo lo que va a cambiar de ver una cosa de la otra es nuestra manera de ver las cosas.
Una de las constantes en mi vida es que siempre veía el vaso medio vacío, no importaba si tenía, dinero, trabajo, comodidad, siempre lo mismo, el vaso medio vació, pero cuando acepte a Cristo en mi vida, el vaso medio vacío se convirtió en un vaso medio lleno cuando comencé a ver lo que Dios me había dado: perdón, aceptación, amor, adopción e inclusión.

Hoy me regocijo cuando veo cómo los vasos medios vacíos de otras personas se convierten en vasos medio llenos cuando comienzo a ver como Dios puede cambiar una vida desordenada, sin esperanza, en una nueva vida, llena de amor, esperanza e ilusión.

Ansío el día cuando el Cristo ascendido reaparezca, y entonces todos finalmente veremos nuestros vasos ya no como vasos medio vacíos o medio llenos, sino totalmente llenos.

[1].- Salmo 55.12-14
[2].- Salmo 55.22

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