23 enero 2017

Postergar, el mal hábito de aplazarlo todo

Estaba escuchando la radio cuando mi atención me llevo a escuchar una palabra que me llamo mucho la atención porque era algo que me ocurría muy a menudo y que a la verdad nunca le había dado mucha importancia.
La palabra en concreto era “procrastinar”,  (diferir, aplazar, posponer), es la acción o el hábito de postergar, (aplazar) actividades o situaciones que debemos atender, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.


Por lo menos a mí me ocurre con mucha frecuencia, y no por falta de tiempo, (escusa muy común cuando postergamos alguna actividad), sino porque sustituyo las actividades verdaderamente importantes por otras más placenteras. Cuando esta actitud se repite con demasiada frecuencia en nuestras vidas, supone un importante límite para alcanzar nuestros objetivos,  sin darnos cuenta que lo que estamos haciendo en el fondo es una conducta evasiva.

Como cristianos también postergamos nuestras “obligaciones”, dejamos para el día siguiente el rato de oración que tendríamos que hacer hoy,   dejamos para mañana la lectura de la Biblia, dejamos para mañana la charla que tendríamos que tener con nuestros hijos, dejamos para otro día la asistencia a la iglesia, o dejamos para otro día la visita que deberíamos haber hecho al hermano enfermo.

Este tema lo traje para hacerte saber que hay un asunto tan importante que la mayoría del mundo vive postergando o atrasando, es la invitación que Jesús nos hace a ser salvos, pero que muchos siguen ignorando, siguen postergando y evadiendo su invitación, deciden atrasar su respuesta, le dicen: hoy no, mañana quizás, cierran su oído a la invitación del Salvador porque según ellos viven felices con lo que les ofrece el mundo y hacen caso omiso a las cosas de Dios.

Muchas personas no caen en cuenta lo peligrosos que es  procrastinar, y esperar a dar el paso para tomar una decisión de aceptar a Jesucristo como su Señor y Salvador. 
La gente tiende a decir, mañana será otro día, quizás sea cuando tome una decisión.  En Santiago 4.14  leemos: “cuando no sabéis lo que será mañana.  Porque  ¿qué es vuestra vida?  Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo,  y luego se desvanece”. 
No sabemos cuándo tendremos la última oportunidad de aceptar el regalo de la salvación dada por medio de la gracia. Piense en esto, muchas personas parecen estar satisfechos con su vida actual y abandonan su necesidad espiritual. Muchos creen en Dios y se dan cuenta de su necesidad de ser salvo, pero aun así todavía postergan a tomar una decisión. 

Es posible que haya otra oportunidad, pero es presuntuoso y peligroso.
Hoy es el día de la salvación. . . Porque la Biblia dice: En tiempo aceptable te he oído,  Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable;  he aquí ahora el día de salvación.  (2 Corintios 6.2).  


No postergues tu salvación,  el tiempo para aceptar su regalo es ahora. 

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