25 diciembre 2016

¿Porque celebramos la Navidad?


Cada año y cada vez que se acerca la navidad surge la misma pregunta: ¿Deben los cristianos celebrar la Navidad?  Hay cristianos en ambos lados del dilema, cada uno con múltiples razones del porqué se puede celebrar, o por qué no se debe celebrar la Navidad en los hogares Cristianos. ¿Pero qué es lo que dice la Biblia? ¿Da la Biblia instrucción clara sobre si la Navidad es una festividad que debe ser celebrada por los Cristianos?

Es bien sabido que no encontramos un mandato bíblico explícito para celebrar la Navidad. ¿Eso quiere decir que es antibíblico? ¡No! En la Palabra de Dios encontramos algunos principios Bíblicos que nos invita a celebrar esta fiesta, veamos:

1.- La Palabra nos manda celebrar las obras de Dios.
Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Señor,  Tu verdad también en la congregación de los santos.  (Salmo 89.5)
 Generación a generación celebrará tus obras,  Y anunciará tus poderosos hechos. (Salmo 145.4)
 Y diréis en aquel día: Cantad al Señor,  aclamad su nombre,  haced célebres en los pueblos sus obras,  recordad que su nombre es engrandecido. (Isaías 12.4)
Y qué obra más  grande hay en el universo en la que Dios enviará a su hijo a que naciera en un pesebre para la salvación del mundo. (Juan 3.16)

2.- El ejemplo de los ángeles

Me sorprende cuando algunos cristianos dicen que la Biblia no habla de celebrar el nacimiento de Cristo. En el Evangelio de Lucas 2-14, Los ángeles mismos lo celebraron con un canto: ¡Gloria a Dios en las alturas,  Y en la tierra paz,  buena voluntad para con los hombres!
Cuando Jesucristo nació, el cielo festejó. Los ángeles lo hicieron con un canto, y siendo que los ángeles son mensajeros de Dios, y que solamente hacen lo que Dios les manda, podemos inferir que Dios también celebró el nacimiento de su Hijo. Por cierto, ¿cuál fue la reacción de los pastores al ver a Jesús? ¿Lo celebraron?  (Lucas 2:20).   “Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto,  como se les había dicho”.

3.-  El ejemplo de los magos

Los magos llegaron después el nacimiento de Jesús (Mateo 2.1-11). Cuenta la Biblia que cuando llegaron, se postraron en adoración, reconociendo a Jesús como Rey, y le ofrecen tres presentes: oro, incienso, y mirra. Muchos objetan que los magos vinieron a adorar, no a celebrar. Sin embargo, celebrar y adorar no son dos conceptos opuestos. En el libro de Zacarías 14.16, dice   “Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Rey, Señor de los ejércitos, y para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos. Este no es el único ejemplo. En las siete fiestas judías, adorar y celebrar eran dos cosas que se hacían juntas. Entonces, por lo menos en las fiestas bíblicas, la adoración se hacía en el contexto de celebración.

4.-  El ejemplo de Jesucristo

Una de las razones de porque muchos cristianos no celebran la navidad es porque la Biblia no manda la celebración.
Sin embargo, en el evangelio de Juan vemos que Jesucristo mismo celebró una fiesta que no era mandada en las Escrituras.
Leemos lo siguiente: “En esos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús andaba por el templo, en el pórtico de Salomón” (Juan 10.22-23). Se celebraba la fiesta de la dedicación, y esta era  celebrada por los judíos ya que era algo digno de celebrarse. Jesucristo, siendo judío, la celebró. Nosotros no somos judíos, así que no tenemos por qué celebrar esta fiesta. Sin embargo, encontramos este principio,  que la Biblia admite (por el ejemplo de Jesucristo mismo) el derecho a celebrar algo digno de celebrarse. ¿Es el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo algo digno de ser celebrado?

5.-  El principio del apóstol  Pablo

El apóstol Pablo es muy práctico. En Romanos y Corintios escribe principios similares, respecto a celebrar ciertas fechas, comer o abstenerse de ciertas comidas, Pablo lo resuelve de la siguiente manera:    “El que hace caso del día,  lo hace para el Señor;  y el que no hace caso del día,  para el Señor no lo hace.  El que come,  para el Señor come,  porque da gracias a Dios;  y el que no come,  para el Señor no come,  y da gracias a Dios.  Porque ninguno de nosotros vive para sí,  y ninguno muere para sí. Pues si vivimos,  para el Señor vivimos;  y si morimos,  para el Señor morimos.  Así pues,  sea que vivamos,  o que muramos,  del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó,  y volvió a vivir,  para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Pero tú,  ¿por qué juzgas a tu hermano?  O tú también,  ¿por qué menosprecias a tu hermano?  Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo”. (Romanos 14.6-10)

Pablo nos recuerda lo que en verdaderamente importa: glorificar a Dios. Independientemente de si celebras o no celebras, no eres mejor o peor cristiano. Dios ve tu corazón. Dios no se centra en si celebras, sino por qué celebras. Algunos hermanos, por razones legítimas, deciden abstenerse de celebrar la navidad. Esa es una libertad que la Biblia otorga.  Pero de igual manera, hay libertad para celebrar la navidad, pero si lo celebras, hazlo para la gloria de Dios. Que quien celebra no juzgue a quien no lo hace, y quien no celebra no desprecie a quien lo hace.

La Biblia dice: “hacedlo todo para la gloria de Dios”, (1 Corintios 10.31). Estas navidades tenemos la oportunidad como creyentes de ser luz en las tinieblas. Eso sí,  cada vez más la fiesta del nacimiento de Jesucristo se convierte en una excusa para todo tipo de exceso. Nosotros podemos ser el ejemplo de lo contrario, celebrando la navidad con gozo y alegría, dando regalos, ayudando a los más necesitados, sentándose a la mesa con tus familiares, cantando villancicos pero todo para  para la gloria de Dios.

¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

ÚLTIMA ENTRADA PUBLICADA

El Dios de las segundas oportunidades

Hoy en día, si cometes un error, estás perdido. Un tweet incorrecto puede significar que tengas un grave problema. Un comentario irreflexivo...