02 agosto 2015

No es que el mundo este mal hecho, es que nadie lee las instrucciones

He adquirido un módem portátil, y pensando que ya sabía todo he hecho caso omiso de las instrucciones, pues creía que no las necesitaba. En mi mente, sabia como configurarlo, después de intentarlo una y otra vez sin que fuera capaz de ponerlo a funcionar, me he dado cuenta de una cosa muy importante, tenía que encender el dispositivo, sin el cual como es obvio no funciona.


Así mismo es fácil creer que no necesitamos instrucciones para la vida,  sin embargo al cabo del tiempo, nos damos cuenta de que nada funciona en nuestro alrededor.
Exactamente por esta razón, Jesús  nos aconseja que seguir sus instrucciones es la manera  sabia de desarrollar  una vida sólida, segura y significativa. [1]

El Señor acababa de decirles a las multitudes que lo escuchaban que pusieran la otra mejilla, que continuaran la segunda milla, que perdonaran a los enemigos y que vendieran sus tesoros para poder dar a los pobres, [2] No obstante, recibir instrucciones no basta. La clave está en seguirlas, por eso Jesús matiza «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca» [3]

Muchas veces pensamos que el mundo está mal hecho, guerras, odio, hambre, enfermedades, y le echamos la culpa a Dios, pero el Señor nos ha dado las pautas para un mundo mejor, pero en nosotros esta obedecer y hacer un mundo mejor o hacer caso omiso de esas advertencias, a estos hombres que no sigue las instrucciones  el Señor les llama, «insensato» (v. 26). Para el mundo, perdonar a tus enemigos y dar a los pobres puede parecer una manera ridícula de construir una vida; sin embargo, el Señor nos dice que es la forma sabia de hacerlo, pero para ello tenemos que seguir sus “instrucciones”

El apóstol Santiago refiriéndose a  los que estaban dispersados por el mundo les daba un precioso consejo: "Pero no es suficiente con sólo oír el mensaje de Dios. Hay que obedecerlo. Si sólo lo oyen, sin hacer lo que dice, se están engañando a sí mismos." El que oye el mensaje de Dios sin obedecer lo que dice es como el que se mira en un espejo.  "Se mira en el espejo, se va y pronto olvida lo mal que se veía."    "Por el contrario, la enseñanza que Dios da es perfecta y libera a la gente. Pero uno tiene que fijarse bien en ella y ponerla en práctica, en lugar de ser un oyente olvidadizo. Afortunado el que así lo hace." [4]

Es muy importante saber lo que la Palabra de Dios dice, pero es mucho más importante obedecerla.


[1].-  Mateo 7.24-29
[2].-  Mateo 5.39-44
[3].-  Mateo 7.24
[4].-  Santiago 1.22-25

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