13 octubre 2012

Consumado es


Me han hecho un buen regalo, un lote de libros cristianos, pues saben el aprecio que tengo por los libros y que de alguna manera han enriquecido mi pequeña biblioteca. Lo primero que he hecho ha sido ojearlos  llevándome la sorpresa de que todos intentan dar la “receta” para lograr la felicidad", "como ser un gran líder", "como sanar el alma herida", "como ser una persona prospera". Pero lo verdaderamente importante no se escribe ni se enseña, y no es otra cosa que la obra redentora de Jesús.


  Pablo oraba por los Efesios para que "sean plenamente capaces" de "conocer el amor de Cristo", "para que sean llenos de toda la plenitud de Dios". Pablo sabía que la obra redentora de de Cristo es todo lo que el ser humano necesita. Nada más, por eso hacía hincapié en esta doctrina la única y valedera para que todo ser humano pueda alcanzar la salvación.
Hoy en día hay muchos “cristianos” que dicen predican el evangelio, escribiendo cientos y cientos de libros y dan cientos de conferencias y organizan talleres para darnos  la receta de "como llegar a tener una mega-Iglesia ", "como ser más rico que Abraham, recibir más señales de parte de Dios que Moisés, hacer música con más unción que el Rey David"  Recetas y  mas recetas para lograr el   éxito, pero  ni una sola palabra de la obra redentora de Jesucristo.
¿Pero que es la obra redentora de Jesús? La Biblia no lo enseña “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios”.
¿Qué queremos decir? Que el sacrificio del Señor Jesús es del todo eficaz. Que abarca a todos los hombres en todos  los lugares. Que fue suficiente para cubrir los pecados de todos los hombres de las épocas pasadas que miraban adelante hacia la cruz con fe y también abarca a todos los de nuestros días y los que vendrán después, que miramos hacia la cruz con fe, “fe en su preciosa sangre”.
Esto es lo verdaderamente importante dar a conocer al mundo, que a través del sacrificio de Jesús  en la cruz, tenemos victoria, y podemos ser felices, sanar nuestras heridas, alcanzar el éxito, sentirnos seguro.  No es algo que hayamos aprendido en un libro, ni  hemos asistido a ninguna conferencia o taller, es la seguridad que me dio la cruz de Cristo. Dios ahora es mi fuerza y mi ayuda en todo lo que hago y gracias a esa obra del calvario soy feliz, Dios perdono mis pecados, sano mis heridas y nada ni nadie me puede separar de EL.
Esta enseñanza son las que echo de menos en libros, conferencias, predicas, campañas evangelisticas, etc. Quizás  esta doctrina no llene iglesias, estadios, o venda  tanto libros, como esos “libros de  pensamiento positivo, poder de las palabras,  esfuerzo humano, exaltación de tu potencial, pero la obra de Jesús en el Calvario es lo que todo hombre necesita conocer y experimentar en su vida.

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