17 noviembre 2018

Las súper-Iglesias


La prosperidad ha llegado a las iglesias evangélicas, (buenos a algunas). Construcciones nuevas, modernas y millonarias se alzan en varios puntos de Madrid y sus alrededores. Estas súper-iglesias buscan la comodidad del visitante, un edificio moderno, una silla confortable, aire acondicionado, con cafetería, librería, parking, todo disponible para que  las personas asistentes puedan sentirse cómodas. Todo esto me imagino que tiene como objetivo el atraer a miles de personas y que estas se puedan sentir cómodas. Esto me llevo a hacerme algunas preguntas, 


¿Por qué se construyen tantas iglesia súper-modernas, súper-grandes, enfocadas a la comodidad de sus asistentes, y no se invierte ese dinero, que por otro lado fluye de los “famosos diezmos” en ayudar al más necesitado?

Pues me voy atrever a dar dos respuestas a mis preguntas:

1).- Una de las razones que veo y creo, es que se construyen estas súper-iglesias llenas de todo tipo de comodidad, mobiliario cómodo, iluminación perfecta, sonido profesional, aludiendo al gran avivamiento que hay en España de creyentes, y con el propósito de alcanzar más almas para Cristo, y donde los hermanos puedan sentirse cómodos.

2).- La segunda es mucho más preocupante, construimos por causa de las expectativas terrenales dominantes que se han impuesto dentro del cristianismo, como las comodidades, el lujo, el impacto visual que agrada a los sentidos. Se compran o edifican grandes iglesias con el único propósito de brillar en este mundo, por tener la iglesia más grande, más moderna y el poder material erróneamente identificado como sinónimo de éxito.

Conociendo un poco el funcionamiento de estas iglesias, puedo deducir que los diezmos y ofrendas “han hecho el milagro”, de estas modernas y majestuosas iglesias. Quizás sea legitimo gastar ese dinero en estas mega edificaciones, pero no es muy ético, sabiendo que muchas personas asistentes a las iglesia carecen de trabajo, y muchas otras sobreviven con ayudas que no alcanzan al fin de mes.

No sería más cristiano conformarnos con nuestras iglesias que por otro lado no estaban tan mal, e invertir ese dinero en ayudar al huérfano, a la viuda, al enfermo, al hambriento, en construir comedores para que nadie se quede sin comer, o colegios donde nuestros hijos puedan aprender valores verdaderamente cristianos.

La verdadera iglesia de Jesucristo se edifica en vidas transformadas por su obra redentora, y esas vidas no necesitan suntuosos edificios en donde sentarse cómodamente a descansa, la verdadera iglesia se construye en la calle predicando el evangelio, dando de comer al hambriento, vistiendo al desnudo, llevando consuelo y esperanza a los afligidos. 
Esta es la única manera de edificar la mejor y más grande iglesia sobre la tierra, con vidas cambiadas con vidas redimidas, con vidas transformadas por el poder del Evangelio.

Para terminar me hago una última pregunta ¿Se levantará alguno defendiendo estos despilfarro de dinero en edificios, mientras millones no tiene para subsistir y mueren de hambre espiritual y física en el mundo?

Pues bien todos tenemos la última palabra

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