04 febrero 2012

Todo lo que hagáis hacerlo como para Dios


La mayoría de cristianos, consciente o inconscientemente, hacemos una separación entre nuestras  actividades; dividimos todo en “santo” y en “pagano”. Cuando cantamos en la iglesia eso es santo, pero si jugamos futbol, eso es pagano. Muchas personas creen que si no hace algo con cierta liturgia religiosa, entonces eso no es para Dios.

Todo, absolutamente todo lo que hacemos puede agradar o desagradar a Dios. Tú puedes adorar a Dios en la iglesia, con alabanzas, oración, etc. Pero también lo puedes agradar siendo educado en la calle, cumpliendo con tus obligaciones, cumpliendo con tu trabajo con excelencia.
Pablo nos exhorta en una de sus cartas: “Y todo lo que hagan no lo hagan como para los hombres, sino para Dios”.
Es decir, que yo debo realizar toda actividad, aún las seculares,  para Dios, mi trabajo, mis estudios, mi diversión, mis conversaciones, etc. Esto implica que deben ser con excelencia, porque son para Dios.
A veces la gente se pregunta: ¿Por qué hacer las cosas bien si, tan siquiera te lo agradecen? otros dicen ¡Estas volviendo rico a tu jefe con tu  trabajo!, sin darse cuenta que no es por mi jefe, por mi vecino, por quedar bien, ni por sí mismo que se deben hacer las cosas; se hacen bien, con amor y con excelencia, porque son para Dios.

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