Si estuviéramos en busca del “mejor libro jamás escrito”, ¿qué
libro escogeríamos? ¿Guerra y Paz de León Tolstói? ¿Don Quijote de Miguel de
Cervantes? ¿Los cuentos de Canterbury Geoffrey Chaucer? ¿Romancero gitano de Federico
García Lorca? ¿el de Cien años de
soledad de Gabriel García Márquez? Y así cientos (o miles) de millones de
libros más alrededor del mundo, dando la sensación de que pareciese esta tarea
imposible. Personalmente consideraría el mejor libro del mundo aquel libro que ejerciera
en la humanidad, valores y acciones nobles. Siguiendo este criterio descartaría
automáticamente la mayoría de libros, dejando una selección muy limitada.
¿Cuál de
estos entonces tendría el honor? Si verdaderamente consideráramos la influencia
de la Biblia que esta tiene en los principios morales y en el corazón humano, pronto
llegaríamos a la conclusión de que, realmente, la Biblia es el mejor libro
jamás escrito.
¿Qué sería de nuestro mundo si se ignorara los principios
morales? ¿Qué sería de nuestra sociedad si se desconociera el concepto de lo que
es correcto y lo que es incorrecto? Las palabras “caos”, “anarquía” y
“corrupción” no serían suficientes para describir la situación de una nación o
un mundo desprovisto de principios morales. Toda persona al margen de sus
propias creencias reconoce la importancia y necesidad de la moralidad y la
ética. ¿Pero dónde podemos beber de las aguas más puras de la moralidad? La
respuesta es sencilla: En el mejor libro jamás escrito.
En el capítulo 20 del libro de Éxodo, la Biblia registra unos
principios morales que desafortunadamente están muy alejados de la humanidad. Principios como
honrar a padre y a madre, no matar, no cometer adulterio, no hurtar, no mentir,
no calumniar y no codiciar (VSS- 12.17). Estos son fundamentos morales con los
cuales quisiéramos que nuestros hijos fueran formados, pero muchas personas los ignoran y los rechazan originando un grave problema.
El Nuevo Testamento atesora principios morales aún más
brillantes. En sus páginas, el hombre es llamado a ser luz de un mundo en
oscuridad (Mateo 5.14-16), amar incluso a sus enemigos (Mateo 5.44), hacer por
otros lo que desea que otros hagan por él (Mateo 7.2), perdonar las ofensas del
prójimo (Mateo 18.21-22), amar al prójimo como a sí mismo (Mateo 22.39), ayudar
a aquellos menos afortunados (Hechos 20.35), devolver bien por el mal recibido
(Romanos 12.17-21) y poner su vida por aquellos a quienes ama (Juan 15.13).
Si la gente prestara atención y pusiera a funcionar en sus
vidas estos principios de moralidad que las páginas de la Biblia contienen,
este mundo sería un lugar especial, donde nuestros hijos pudieran crecer en
libertad, confianza y amor.
Hay mucha gente que aunque no cree en la Biblia como la
Palabra de Dios, no puede negar que sus escritos hayan influenciado la vida
humana grandemente y positivamente. ¿Qué sería de la vida humana sin la
influencia bíblica? Gracias a esa influencia el hombre ha creado hospitales
para sanar a los enfermos, asilos para cuidar a los ancianos y débiles,
orfanatos para albergar a los niños abandonados, y todo gracias a la influencia
de la Biblia que promueve el amor al prójimo. La Biblia no solamente ha dado
significado a la vida personal, sino también ha dado significado a la vida de
los demás.
Los continuos testimonios de los que creen en la Biblia
también demuestran la gran influencia de este libro en el corazón humano. Testimonios
como, “Este libro ha cambiado mi vida”, “Dios me ha mostrado el propósito para
mi vida a través de la Biblia”, “Al leer la Biblia he encontrado paz y vida
eterna” hacen eco de los testimonios de mucha gente de antaño (Salmos 119.130,140;
Proverbios 30:5; Jeremías 15.16). La lectura de la Biblia ha cambiado la vida de asesinos,
prostitutas, drogadictos, ladrones, etc. Ha impactado la vida de políticos,
amas de casa, reyes, famosos e incluso escépticos. Las enseñanzas Bíblicas han
invadido los discursos políticos, se han infiltrado en las leyes
gubernamentales, han sido plasmadas en el arte y la música, e incluso han
ingresado a la pantalla grande. Ciertamente, no se puede ignorar la influencia
bíblica en el corazón humano. Muchos esfuerzos nobles y muchas gotas de sangre
y lágrimas confirman que este libro es especial. Sin duda alguna: La Biblia es
el mejor libro jamás escrito
Aunque sería grandioso que el mundo aceptara y moldeara su
vida según la Biblia debido a sus grandiosas enseñanzas y superioridad, lo
cierto es que nadie se salvará solamente por creer que la Biblia es el mejor libro
jamás escrito. Cada persona debe creer que la Biblia es inspirada por Dios, y
moldear su vida según esta creencia. ? Si es así, lea la Biblia para ser sabio,
practique la Biblia para ser santo, y crea y obedezca la Biblia para ser salvo.
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